Los Caballos de Düsseldorf, colectivo equino radicado en Madrid, nos presentan su película Fifty Fifty, sonorizada en directo y acompañada de un pequeño concierto. La manera de pensar los doorags (instrumentos hechos con juguetes y aparatos obsoletos) con los que suelen tocar, esta vez aplicada al Super 8.
¿Cómo se os ocurre la idea de Fifty Fifty y cómo la lleváis a cabo? No es fácil rebobinar y refilmar un cartucho de Super 8.
Nos contactó el colectivo cajabaja, que organiza el 16/2 Certamen Super 8; nos proporcionaban una cámara Super 8 con un cartucho y teníamos que filmar para luego sonorizar en directo la película. Aceptamos el reto con la idea de la superposición tanto de imagen como de sonido. Queríamos filmar elementos naturales en contraste con otros mecánicos, el campo versus la ciudad. Tapamos la mitad del objetivo, subimos al monte y filmamos la naturaleza. Pensábamos rebobinar el cartucho con facilidad y descubrimos que, contrariamente al formato Single-8 de Fuji, los cartuchos de Kodak no se pueden rebobinar. Estábamos atrapados con la mitad de la película expuesta. No tuvimos otro remedio que abrir el cartucho con un cúter a oscuras, rebobinar manualmente la película y volver a cargar la cámara. Por suerte, con temor y sudor, logramos el propósito tras un segundo intento. Cambiando de lado la máscara del objetivo, salimos a filmar luces de la calle: semáforos, LED, rótulos… Esperábamos tener dos imágenes en paralelo en el mismo encuadre, 50-50, fifty fifty. Entregamos la bobina a cajabaja cruzando los dedos.
Sobre la sonorización, ¿nos contáis de qué está hecha y cómo fue el proceso de hacerla?
Acordamos improvisar sobre la película el día de la proyección. Por casualidad nos encontrábamos en Glasgow el día del estreno y no podíamos actuar en directo; no obstante, grabamos la banda sonora en casa como si estuviéramos en directo, una toma. Éramos dos caballos y nos repartimos a pachas la imagen: uno sonorizaba el campo mientras el otro tocaba la ciudad. Por fin tendremos la ocasión de repetir la improvisación en directo con público y cerca del mar.
Ya en concreto sobre el trabajo de LCDD: ¿nos contáis qué es y cómo se hace un doorag? ¿Cómo empezasteis a hacerlos y cuáles son vuestros favoritos y por qué?
Los Caballos de Düsseldorf (LCDD) utilizan instrumentos caseros (doorags) fabricados manipulando circuitos electrónicos como si de un cartucho de Super 8 se tratase. Abrimos, mutilamos, añadimos y volvemos a montar el circuito; en este punto el sonido original cambia. Lo que hicimos con las imágenes lo repetimos con el sonido. En ambos casos la suerte, el caos y la improvisación influyen sobre el resultado. Llevamos mucho tiempo actuando con doorags y fabricándolos (desde principio de siglo) con la suficiente experiencia para lograr llegar hasta el fin de los tres minutos del cartucho. Para no perder la pista de los instrumentos sembrados por el paisaje sonoro de nuestras giras, los numeramos; andamos por el número 350… Difícil tener un favorito que no se hubiera perdido por el camino. Antes de cada actuación elegimos los doorags en función de los sonidos y del humor de los caballos.





