SINAIS 1
Filmoteca de Galicia | Miércoles 3 de junio | 18:00 | Entrada libre a todas las sedes hasta completar aforo. No será posible acceder a las salas una vez empezada la proyección.
Béal
Juana Robles | 2026 | Galicia, Canadá | 16 mm a digital | 35 min
Proyecto seleccionado BAICC 2025
Béal es una película en 16 mm que explora las historias entrelazadas, las comunidades y la vida cotidiana de Cabbagetown y Regent Park, en Toronto. Extendiéndose al valle y río Don —tierras y vías de agua utilizadas durante siglos por los pueblos indígenas como rutas de encuentro, pesca y desplazamiento—, la película sitúa estos barrios dentro de un paisaje histórico más amplio. La zona, marcada posteriormente por la inmigración irlandesa durante la hambruna de 1847, evolucionó a través de contextos de pobreza y asentamientos obreros y con la creación de Regent Park como el primer gran proyecto de vivienda social a gran escala en Canadá. Hoy, los ciclos de reurbanización y gentrificación continúan transformando estos barrios, generando nuevas tensiones y desafíos. A través de colaboraciones íntimas con residentes y trabajadores comunitarios, Béal reflexiona sobre la resiliencia, el desplazamiento y las conexiones entre pasado y presente en el cambiante tejido urbano de la ciudad.
Banana Plant
Claudia Claremi | 2026 | España | Super 8 y 16 mm a digital | 5 min
Una familia puertorriqueña que vive en Rochester, Nueva York, cuida con dedicación las plataneras de su jardín. Con la llegada del invierno, desentierran las plantas y las llevan al interior para protegerlas del frío. Cuando arranca la primavera, los árboles regresan a la tierra, marcando un ritual cíclico que se repite año tras año. A través de este gesto de cuidado, Migdalia y Fernando sostienen un vínculo vivo con sus raíces y su práctica se convierte tanto en un acto de resiliencia como en una forma de negociar la identidad diaspórica.
Formosa’s Paradox
Esperanza Collado | 2026 | España | Super 8 | 12 min
Rodada en Super 8 en localizaciones como el Yuan Legislativo, Liberty Square, el National Human Rights Museum o la sede de TSMC, la película traza en tres movimientos una cartografía íntima de la identidad taiwanesa: desde la exuberancia vegetal y la espiritualidad budista y taoísta, pasando por la fascinación sensorial de Taipéi —con la voz de Tehching Hsieh cuestionando el cine desde dentro—, hasta una exploración de los símbolos de la democracia taiwanesa yuxtapuestos con los residuos del pasado autoritario del KMT. El film concluye en el verano de 2025, durante la «gran ola de rRecalls» —una campaña ciudadana sin precedentes para destituir a decenas de legisladores del KMT, acusados de favorecer los intereses de Pekín y socavar las capacidades de defensa de Taiwán, pero que en última instancia fracasó. Una pregunta vertebra la obra: ¿puede existir la utopía en el seno de la ambigüedad permanente? ¿O es precisamente ese lugar entre dos mundos lo que define la subjetividad taiwanesa de hoy?
tocant la llum
Valentina Alvarado Matos | 2026 | España | 16 mm a digital | 12 min
Ttocant la llum es un film construido a partir de encuentros y talleres con niñes en Vic, en colaboración con la comunidad del Gurdwara Guru Teg Bahadur y el museo MEV. El film recoge las miradas, juegos y gestos de las personas pequeñas, explorando sus formas de comprender los tránsitos entre el adentro y el afuera y cómo las infancias habitan los espacios sagrados.
Mirar y aprovechar
Orisel Castro y York Neudel | 2026 | España | 16 mm a digital | 15 min
Con ojos migrantes llegamos a un barrio valenciano encantador, bordeado por el mar Mediterráneo. Los naranjos florecen aromáticos entre murales que gritan por el abandono y el desahucio. El Rastro condensa la esencia de la especulación a escala reducida; se pone a la venta todo tipo de objetos que han sido rescatados del naufragio de la memoria. Los espejos, las lozas, las fotos domésticas. Es ahí donde empieza un paseo sonoro y visual en que los pequeños tesoros, las fachadas de las casas, las ruinas y las olas hacen eco a otros tiempos, otras familias y otras costas.
Vereda
Francisco Burneo | 2025 | España | 16 mm | 4 min
Filmada en una sola calle, la película observa cómo los edificios se repiten hasta construir una forma común, hecha de luz y superficie. Explora la manera en que vemos lo cotidiano, cómo la profundidad se aplana y la imagen se vuelve un espacio donde la mirada se detiene. Es un estudio sobre la percepción y la distancia mínima que separa lo que está ahí de lo que alcanzamos a ver.
SINAIS
EL VISOR DE LA MENTE
Si hay algo que hace que el arte sea emocionante es su capacidad para traducir la visión del mundo de quienes lo practican. La palabra latina imago significa «imagen, retrato, sombra, fantasma», y de ella viene imaginación, que nos sugiere la idea de «formarse una imagen mental». La mente es un dominio cerrado, privado, pero el cine facilita que esas imágenes mentales puedan salir al mundo y, por tanto, a la contemplación comunitaria. Del haz de luz del proyector emergen esas sombras, esos fantasmas, la imago mental. Y es en el cine experimental donde realmente se les puede dar rienda suelta: al librarnos de las constricciones narrativas y de cualquier regla predeterminada, es el medium perfecto para esta tarea.
La sección Sinais ofrece cada año una pantalla que funciona como visor de la mente de todos esos seres imaginantes de España, Galicia y Portugal a los que convocamos. Cada una de las tres sesiones que proponemos invita a un viaje diferente.
El programa 1 está compuesto de una serie de películas que trazan una visión y una cartografía privadas de varias ciudades, en todos los casos miradas por personas que no son originarias de ellas. Quien viene de afuera trae un bagaje personal y cultural que hace que su mirada se pose sobre detalles no connotados, nuevos a sus ojos. Béal, de Juana Robles (quien fue beneficiaria de la última edición de BAICC), nos enseña diversos rincones de un barrio de Toronto cuyas imágenes son teñidas por los (duros) testimonios de vida de quienes lo han ido habitando. Claudia Claremi hace en Banana Plant una delicada analogía entre esa planta y una pareja de migrantes caribeños en Norteamérica: esa clase de trasplantes siempre viene con unas condiciones especiales. Esperanza Collado, en su caso, nos lleva a Taiwán en Formosa’s Paradox; hay un punto de extrañeza y ensoñación en las imágenes y sonidos que Collado nos ofrece de ese país que sugiere esa mirada curiosa, ajena, que casa con la paradójica situación a la que hace alusión el título: la de un Estado independiente no reconocido de manera unánime. Por su parte, tocant la llum, de Valentina Alvarado Matos, redobla la extrañeza encantada permitiendo que nos adentremos en una comunidad india en Cataluña. Alvarado Matos, migrante en territorio catalán, observa de un modo particular a unas personas con las que comparte condición, pero de una cultura diametralmente opuesta. Mirar y aprovechar nos muestra la forma de buscar su sitio en El Cabanyal, en Valencia, de dos personas venidas de Cuba: Orisel Castro y York Neudel. La recolección de objetos en el Rastro nos invita a pensar qué se aprovecha y qué se desecha también en relación con el propio cine. Finalmente, el ecuatoriano Francisco Burneo hace en Vereda una suerte de estudio formal y geométrico de la arquitectura de Madrid. En esa figura de piezas que encajan que nos presenta, en un momento dado hay cabida para el ser humano. Los hogares no son las casas, sino las personas.
Si el programa 1 nos lleva por las ideas y sensaciones proyectadas en distintas ciudades por gente de fuera, el programa 2 nos presenta lugares, espacios, cuyas imágenes laten delatando la existencia de otras capas subyacentes, bien sea legendarias, históricas o incluso procesuales. Constant, Co-present, de Nicole Remy, nos remite a esto último: árboles de distintos puntos geográficos filmados con un método preciso que nos conduce a la presencia intensa que invoca el acto de filmar, a su concentración y a la conexión con lo que se ve a través de la cámara. En Rachar en dous Area Erina también echa mano del paisaje, que, mediante la figura de una mujer vestida de blanco a veces y otras de negro, parece simbolizar las dos polaridades del alma. El procedimiento animado de Erina refuerza esa idea de los impulsos contradictorios y los sentimientos divididos irreconciliables pero en convivencia. Entrando en ese mundo simbólico, Tiago Almança nos ofrece un registro sensorial y abstracto de un ritual de un pueblo de Castilla-La Mancha. Sin embargo, Una dança non sancta no parece tanto un evento folklórico filmado como el propio origen del rito, las propias fuerzas sobrenaturales danzando ante nuestros ojos. En esa búsqueda de lo oculto, Catalina Giordano nos muestra en Luz ígnea las huellas invisibles de la abadesa alemana Hildegard von Bingen en las ruinas del lugar que en otro tiempo habitó. Nos sumergimos ya del todo en ese dominio entre el mundo de los vivos y el de los muertos mediante la experimentación fotoquímica en la segunda parte. En ese sentido, el agua disuelve su imagen, el paisaje desaparece, de Delfina Vázquez, aprovecha esa cualidad de estar entre dos mundos que tiene la película deteriorada por el paso del tiempo. Las imágenes viradas a magenta se van inundando de la «lluvia» de las rayas y arañazos de la emulsión en una sensible metáfora. En el caso de Mirar el agua, de Cristina Souto Pita, nos adentramos en las aguas de un embalse y en sus paradojas: desde la belleza de los momentos de baño y placer hasta lo que ha hecho falta para que ese lugar exista, que es la violencia sumergida bajo la superficie cristalina y apacible. Esa silenciosa carga del paisaje emerge también en A Pena, de Iria Silvosa. Los megalitos, su función ritual y mágica, la cualidad inmutable de la piedra y cómo encapsulan en sí el tiempo y la memoria propios de aquellos a los que solo conoceremos por su imagen y a los que solo es posible imaginar. Haciéndonos ver también más de lo evidente, Blanca García nos lleva en dashed in here, seeing you green por su imagen mental de un fragmento de Las olas, de Virginia Woolf, construido a través de la luz, las sombras, los reflejos, las texturas y las formas de las cosas mínimas que la rodean. En ese acto de ver con cuidado lo aparentemente intrascendente está asimismo Poco a poco, de Álvaro Feldman. Un registro diarístico de momentos, algunos cotidianos, otros excepcionales, que lleva en sí una carga emocional palpable, e incluso cierta melancolía de lo efímero. En esas miradas cotidianas está también lo que cada persona ve por su ventana. En Li’s Fenster, de Antonio Trullén, se aprecia cómo lo inamovible se mueve, y cómo el paso del tiempo lo denotan los cambios de una vista que siempre es la misma y nunca lo es. Si Li’s Fenster mira hacia fuera de una casa, Destellos, de Emiliano Reyes, es un registro alucinado de lo que pasa en ella. A través de un intrincado proceso de filmación cuadro a cuadro de zonas de luz y sombra, la casa de Reyes parece tener vida propia, una vida que comparte con la de la familia que la habita, para la que también hay un espacio.
Después de este programa 2, que trata de mirar más allá de lo evidente, de las capas que hay detrás de cada imagen, en el programa 3 nos movemos hacia la ensoñación que colorea de manera directa lo que se filma, bien sea mediante puestas en escena, dispositivos o fabulaciones varias. Abre la sesión Cascada, de Raffaella Rosset, con el baño de color de la luz descompuesta (en directo) en todo su espectro cromático. El comienzo «mayadereniano» de Hifas, del colectivo Avis Lumbre, es el pistoletazo de un juego de creación colectiva en el que el medio de comunicación entre sus participantes parecen ser los reflejos luminosos y la intuición. La comunicación con un destinatario concreto es, asimismo, el motor de Carta #10, de Helena Estrela, que funciona también como cuaderno de apuntes mínimos y como aproximación imaginativa y lúdica a las posibilidades de la combinatoria de imágenes y sonidos. Autodefinidos, de Lucía del Valle Ramírez, es otra obra que lleva en sí el tono enigmático de ser un lenguaje en clave compartido con una persona afín, expresado con el juego de las respuestas visuales al acertijo del autodefinido. Aroma, de Pablo Arenas, plantea una ficción abstracta y mínima a través de la interacción de dos figuras, y de la sinestesia subyacente en sus imágenes, evocadoras del tacto y el olfato. Kuñataĩ, de Luis Lechosa, plantea por su parte, cómo domar un caballo, pero ese gesto amansador parece ser más bien el de convertirlo, primero por medio del cine y luego de la pintura, en representación. Bang Bang Stefi!, del colectivo Super8eres (compuesto por Natalia Lucía, Elena Maravillas, Meritxell Blanco, Antonia Cohen, Anna Molineros y Ramona Fernández) establece también un diálogo de ida y vuelta con el cine de ficción, en este caso con las películas del oeste: ¿cómo transformar lo cotidiano en western, cómo tornar el género cinematográfico de la masculinidad en una película feminista? Esa idea de representación recorre también el último trabajo de FLESH.WEBM, UNTIL WE MEET AGAIN, hecho con metraje encontrado de Corea del Norte. Performar el brillo y la fantasía en medio del mayor caos social convierte a esta película en una crítica que vuelve, asimismo, su mirada a nuestra sociedad capitalista. La acción de colorear la realidad se torna prácticamente literal en Desayuno con Lara, de Claudia de la Iglesia. La intimidad del retrato de una amiga y el tono confesional de su voz se ven arropados por la intervención física de la artista coloreando la película. Un gesto de cercanía y amistad. En esa intimidad hogareña también se mueven El camino a casa, de Ceci Romero, y El tuerto es el rey, de Jorge Domingo. En el caso de Romero, trocando lo real por lo extraordinario a través de los juegos de espejos, el texto y la animación stop motion. Y, en el caso de Domingo, lo que ocurre en una habitación se fragmenta en distintos cuadros y recortes que fijan o dispersan la mirada, funden tiempos distintos y condensan la vida vivida en un espacio. Finalmente, en OAO, Rocío Mesa hace un retrato de su amiga Annie Wallace que es una suerte de ritual de sanación por medio del color, del movimiento y de distintas puestas en escena. El surrealismo y la fantasía hacen virar un pasado difícil hacia una caleidoscópica nueva realidad que la libera y, de paso, también nos sana a nosotras.
Elena Duque
