SINAIS 2
Cantones Cine | Jueves 4 de junio | 13:00 | Entrada libre a todas las sedes hasta completar aforo. No será posible acceder a las salas una vez empezada la proyección.
Constant, Co-present
Nicole Remy | 2025 | España | Doble proyección en Super 8 | 4 min
Unos árboles entre Madre de Dios y Segovia. Los rodeo una y otra vez, siguiendo la luz y la sombra para, en esa insistencia, sostener algo del tiempo y de su permanencia.
Rachar en dous
Area Erina | 2025 | Galicia | Super 8 a digital | 3 min
Rachar en dous nace de un estado interno íntimo y reflexivo. Surge en un momento de inflexión vital marcado por la duda y la incertidumbre, en una especie de suave aceptación que finalmente se convierte en un acto de rebeldía contra el proceso mismo de la creación que se manifiesta en la propia materialidad de la película.
En ese tránsito, un cuerpo femenino entra en diálogo con los diversos lugares y paisajes de San Sadurniño.
El gesto corporal aparece como una forma de exploración sensible; un movimiento que acoge la contemplación, la nostalgia, la búsqueda en una clase de baile o danza con el entorno.
La danza o el gesto performativo funcionan como una mediación entre interioridad y territorio, entre intimidad y espacialidad.
No es tanto una representación como una escucha: del paisaje, del tiempo interior y de las preguntas que atraviesan el cuerpo.
Una dança non sancta
Tiago Almança | 2026 | Portugal | Super 8 a digital | 6 min
Cada invierno, en un pueblo remoto de Castilla-La Mancha, se celebra un antiguo ritual. Envueltos en hollín, cuernos y campanas, los aldeanos desaparecen entre las sombras y se convierten en diablos.
Luz ígnea
Catalina Giordano | 2024 | España | 16 mm a digital | 9 min
En las ruinas del monasterio de Disibodenberg, la voz de Hildegard von Bingen se cuela entre los muros. A medida que transcurre el día, el espacio se vacía de gente y, con la llegada de la noche, aflora una visión.
el agua disuelve su imagen, el paisaje desaparece
Delfina Vázquez | 2025 | Argentina | 16 mm a digital | 3 min
Las imágenes de una naturaleza en descomposición se combinan con gotas de agua y hongos que viven en la materia orgánica de la película. Relato de un río (1945) es una película corta producida por el Instituto Nacional de Cinematografía que celebra al Parque Nacional Iguazú, un rollo tan afectado por la hidrólisis que no se puede proyectar sin destruirse.
Mirar el agua
Cristina Souto Pita | 2025 | Galicia | Triple proyección de Super 8 a digital | 6 min
Personal, público e íntimo. Sendas miradas oscilan entre lo onírico y lo documental, sedimentadas bajo la masa de agua. El agua nos devuelve también la suya propia, reflectante como un espejo inesperado. Mirar el agua hilvana estas relaciones entre cuerpos humanos y acuosos.
A Pena
Iria Silvosa | 2026 | Galicia | Super 8 a digital | 13 min
Cámara en mano, salgo en busca de la Pena, palabra gallega que designa tanto una roca grande y prominente como un sentimiento de dolor o angustia. Desde la mirada de quien intenta nombrar el mundo por primera vez se articula este cuaderno de notas audiovisual que explora algunas de las formaciones rocosas más singulares del paisaje en el que crecí, en la comarca de A Terra Chá (Galicia).
dashed in here, seeing you green
Blanca García | 2026 | España | Super 8 | 3 min
Actos que desaparecen, o la añoranza del verde. Basado en un pasaje de Las olas, de Virginia Woolf. Película que forma parte del ciclo «más vasto que los imperios y más lento», meditaciones fílmicas sobre el miedo, la fragilidad y el estupor halladas en interacciones de minerales, plantas y animales (incluida la cineasta).
Poco a poco
Álvaro Feldman | 2026 | España | Super 8 | 11 min
Imágenes olvidadas que se encuentran más tarde en un cajón, en un trastero. En tus labios algunas palabras se olvidan, se rebelan en un sueño y rápidamente se vuelven a olvidar. Despacio y a oscuras sin saber bien dónde se ponen los pies, dar otro paso, poco a poco.
Li’s Fenster
Antonio Trullén | 2026 | España | Digital | 5 min
Tras la muerte de su compañera Li, el fotógrafo amateur Peter Kräuchi fotografió cotidianamente la vista de su casa en un intento por aceptar el paso del tiempo.
Destellos
Emiliano Reyes | 2026 | España | 16 mm | 7 min
Testigo silencioso de un hogar. Destellos retrata la historia de una masía en medio del bosque. Entre día y noche, luces fragmentadas y sonidos etéreos, el tiempo en esta casa se observa en un tejido de instantes.
SINAIS
EL VISOR DE LA MENTE
Si hay algo que hace que el arte sea emocionante es su capacidad para traducir la visión del mundo de quienes lo practican. La palabra latina imago significa «imagen, retrato, sombra, fantasma», y de ella viene imaginación, que nos sugiere la idea de «formarse una imagen mental». La mente es un dominio cerrado, privado, pero el cine facilita que esas imágenes mentales puedan salir al mundo y, por tanto, a la contemplación comunitaria. Del haz de luz del proyector emergen esas sombras, esos fantasmas, la imago mental. Y es en el cine experimental donde realmente se les puede dar rienda suelta: al librarnos de las constricciones narrativas y de cualquier regla predeterminada, es el medium perfecto para esta tarea.
La sección Sinais ofrece cada año una pantalla que funciona como visor de la mente de todos esos seres imaginantes de España, Galicia y Portugal a los que convocamos. Cada una de las tres sesiones que proponemos invita a un viaje diferente.
El programa 1 está compuesto de una serie de películas que trazan una visión y una cartografía privadas de varias ciudades, en todos los casos miradas por personas que no son originarias de ellas. Quien viene de afuera trae un bagaje personal y cultural que hace que su mirada se pose sobre detalles no connotados, nuevos a sus ojos. Béal, de Juana Robles (quien fue beneficiaria de la última edición de BAICC), nos enseña diversos rincones de un barrio de Toronto cuyas imágenes son teñidas por los (duros) testimonios de vida de quienes lo han ido habitando. Claudia Claremi hace en Banana Plant una delicada analogía entre esa planta y una pareja de migrantes caribeños en Norteamérica: esa clase de trasplantes siempre viene con unas condiciones especiales. Esperanza Collado, en su caso, nos lleva a Taiwán en Formosa’s Paradox; hay un punto de extrañeza y ensoñación en las imágenes y sonidos que Collado nos ofrece de ese país que sugiere esa mirada curiosa, ajena, que casa con la paradójica situación a la que hace alusión el título: la de un Estado independiente no reconocido de manera unánime. Por su parte, tocant la llum, de Valentina Alvarado Matos, redobla la extrañeza encantada permitiendo que nos adentremos en una comunidad india en Cataluña. Alvarado Matos, migrante en territorio catalán, observa de un modo particular a unas personas con las que comparte condición, pero de una cultura diametralmente opuesta. Mirar y aprovechar nos muestra la forma de buscar su sitio en El Cabanyal, en Valencia, de dos personas venidas de Cuba: Orisel Castro y York Neudel. La recolección de objetos en el Rastro nos invita a pensar qué se aprovecha y qué se desecha también en relación con el propio cine. Finalmente, el ecuatoriano Francisco Burneo hace en Vereda una suerte de estudio formal y geométrico de la arquitectura de Madrid. En esa figura de piezas que encajan que nos presenta, en un momento dado hay cabida para el ser humano. Los hogares no son las casas, sino las personas.
Si el programa 1 nos lleva por las ideas y sensaciones proyectadas en distintas ciudades por gente de fuera, el programa 2 nos presenta lugares, espacios, cuyas imágenes laten delatando la existencia de otras capas subyacentes, bien sea legendarias, históricas o incluso procesuales. Constant, Co-present, de Nicole Remy, nos remite a esto último: árboles de distintos puntos geográficos filmados con un método preciso que nos conduce a la presencia intensa que invoca el acto de filmar, a su concentración y a la conexión con lo que se ve a través de la cámara. En Rachar en dous Area Erina también echa mano del paisaje, que, mediante la figura de una mujer vestida de blanco a veces y otras de negro, parece simbolizar las dos polaridades del alma. El procedimiento animado de Erina refuerza esa idea de los impulsos contradictorios y los sentimientos divididos irreconciliables pero en convivencia. Entrando en ese mundo simbólico, Tiago Almança nos ofrece un registro sensorial y abstracto de un ritual de un pueblo de Castilla-La Mancha. Sin embargo, Una dança non sancta no parece tanto un evento folklórico filmado como el propio origen del rito, las propias fuerzas sobrenaturales danzando ante nuestros ojos. En esa búsqueda de lo oculto, Catalina Giordano nos muestra en Luz ígnea las huellas invisibles de la abadesa alemana Hildegard von Bingen en las ruinas del lugar que en otro tiempo habitó. Nos sumergimos ya del todo en ese dominio entre el mundo de los vivos y el de los muertos mediante la experimentación fotoquímica en la segunda parte. En ese sentido, el agua disuelve su imagen, el paisaje desaparece, de Delfina Vázquez, aprovecha esa cualidad de estar entre dos mundos que tiene la película deteriorada por el paso del tiempo. Las imágenes viradas a magenta se van inundando de la «lluvia» de las rayas y arañazos de la emulsión en una sensible metáfora. En el caso de Mirar el agua, de Cristina Souto Pita, nos adentramos en las aguas de un embalse y en sus paradojas: desde la belleza de los momentos de baño y placer hasta lo que ha hecho falta para que ese lugar exista, que es la violencia sumergida bajo la superficie cristalina y apacible. Esa silenciosa carga del paisaje emerge también en A Pena, de Iria Silvosa. Los megalitos, su función ritual y mágica, la cualidad inmutable de la piedra y cómo encapsulan en sí el tiempo y la memoria propios de aquellos a los que solo conoceremos por su imagen y a los que solo es posible imaginar. Haciéndonos ver también más de lo evidente, Blanca García nos lleva en dashed in here, seeing you green por su imagen mental de un fragmento de Las olas, de Virginia Woolf, construido a través de la luz, las sombras, los reflejos, las texturas y las formas de las cosas mínimas que la rodean. En ese acto de ver con cuidado lo aparentemente intrascendente está asimismo Poco a poco, de Álvaro Feldman. Un registro diarístico de momentos, algunos cotidianos, otros excepcionales, que lleva en sí una carga emocional palpable, e incluso cierta melancolía de lo efímero. En esas miradas cotidianas está también lo que cada persona ve por su ventana. En Li’s Fenster, de Antonio Trullén, se aprecia cómo lo inamovible se mueve, y cómo el paso del tiempo lo denotan los cambios de una vista que siempre es la misma y nunca lo es. Si Li’s Fenster mira hacia fuera de una casa, Destellos, de Emiliano Reyes, es un registro alucinado de lo que pasa en ella. A través de un intrincado proceso de filmación cuadro a cuadro de zonas de luz y sombra, la casa de Reyes parece tener vida propia, una vida que comparte con la de la familia que la habita, para la que también hay un espacio.
Después de este programa 2, que trata de mirar más allá de lo evidente, de las capas que hay detrás de cada imagen, en el programa 3 nos movemos hacia la ensoñación que colorea de manera directa lo que se filma, bien sea mediante puestas en escena, dispositivos o fabulaciones varias. Abre la sesión Cascada, de Raffaella Rosset, con el baño de color de la luz descompuesta (en directo) en todo su espectro cromático. El comienzo «mayadereniano» de Hifas, del colectivo Avis Lumbre, es el pistoletazo de un juego de creación colectiva en el que el medio de comunicación entre sus participantes parecen ser los reflejos luminosos y la intuición. La comunicación con un destinatario concreto es, asimismo, el motor de Carta #10, de Helena Estrela, que funciona también como cuaderno de apuntes mínimos y como aproximación imaginativa y lúdica a las posibilidades de la combinatoria de imágenes y sonidos. Autodefinidos, de Lucía del Valle Ramírez, es otra obra que lleva en sí el tono enigmático de ser un lenguaje en clave compartido con una persona afín, expresado con el juego de las respuestas visuales al acertijo del autodefinido. Aroma, de Pablo Arenas, plantea una ficción abstracta y mínima a través de la interacción de dos figuras, y de la sinestesia subyacente en sus imágenes, evocadoras del tacto y el olfato. Kuñataĩ, de Luis Lechosa, plantea por su parte, cómo domar un caballo, pero ese gesto amansador parece ser más bien el de convertirlo, primero por medio del cine y luego de la pintura, en representación. Bang Bang Stefi!, del colectivo Super8eres (compuesto por Natalia Lucía, Elena Maravillas, Meritxell Blanco, Antonia Cohen, Anna Molineros y Ramona Fernández) establece también un diálogo de ida y vuelta con el cine de ficción, en este caso con las películas del oeste: ¿cómo transformar lo cotidiano en western, cómo tornar el género cinematográfico de la masculinidad en una película feminista? Esa idea de representación recorre también el último trabajo de FLESH.WEBM, UNTIL WE MEET AGAIN, hecho con metraje encontrado de Corea del Norte. Performar el brillo y la fantasía en medio del mayor caos social convierte a esta película en una crítica que vuelve, asimismo, su mirada a nuestra sociedad capitalista. La acción de colorear la realidad se torna prácticamente literal en Desayuno con Lara, de Claudia de la Iglesia. La intimidad del retrato de una amiga y el tono confesional de su voz se ven arropados por la intervención física de la artista coloreando la película. Un gesto de cercanía y amistad. En esa intimidad hogareña también se mueven El camino a casa, de Ceci Romero, y El tuerto es el rey, de Jorge Domingo. En el caso de Romero, trocando lo real por lo extraordinario a través de los juegos de espejos, el texto y la animación stop motion. Y, en el caso de Domingo, lo que ocurre en una habitación se fragmenta en distintos cuadros y recortes que fijan o dispersan la mirada, funden tiempos distintos y condensan la vida vivida en un espacio. Finalmente, en OAO, Rocío Mesa hace un retrato de su amiga Annie Wallace que es una suerte de ritual de sanación por medio del color, del movimiento y de distintas puestas en escena. El surrealismo y la fantasía hacen virar un pasado difícil hacia una caleidoscópica nueva realidad que la libera y, de paso, también nos sana a nosotras.
Elena Duque
