SINAIS LATINOAMÉRICA
Cantones Cine | Sábado 6 de junio | 13:00 | Entrada libre a todas las sedes hasta completar aforo. No será posible acceder a las salas una vez empezada la proyección.
Meu Amigo Pedro Mixtape
Lincoln Péricles | 2023 | Brasil | Digital | 9 min
El realizador Lincoln Péricles (LK) revisita recuerdos grabados desde las primeras cámaras y micrófonos a los que tuvo acceso, construyendo una película en formato rap mixtape, mezclando sonidos e imágenes del cine brasileño y desnaturalizando imágenes de trabajo.
(Lincoln Péricles)
Pompa y circunstancia
Daniela Delgado Viteri | 2026 | Ecuador, España | 16 mm y 8 mm a digital | 11 min
En este país el sol cae a noventa grados y sin piedad: no te deja proyectar sombra ni mirar al cielo. La cosa ya nos tiene medio hartas. Entonces, con estos cuerpos que parecen chiquitos, pegados al suelo, y la mirada obligada a mantenerse bajita, igual ya viene siendo hora de hacerle frente a tanto exceso de luz.
(Daniela Delgado Viteri)
Trizas
Luciana Decker | 2026 | Bolivia | 16 mm a digital | 15 min
La colección de arte boliviano del Museo Británico, la colección de joyas del Museo Victoria y Alberto y una colección privada de arte latinoamericano en Londres: en estas tres locaciones aparecen ante nosotros figuras antropomórficas, collares exuberantes, pinturas modernas. Lejos de su lugar de origen, este cortometraje los presenta como suspendidos en el aire y envueltos en un aura de tierna solemnidad. Las consideraciones sobre la dispersión de estas obras invitan a un diálogo entre los dos extremos que pareciera querer redefinir la escala con que percibimos la distancia transatlántica.
(Camilo Falla)
Amor
Javiera Cisterna | 2025 | Chile | Digital | 8 min
El sol dio relieve y los paisajes se revelaron desde el texto y el papel hacia el movimiento. Este es un recorrido por palabras encontradas que enuncian un descubrimiento. Sus texturas construyen el mar y las olas en una bitácora de la primera exploración, del primer paso sobre la arena hasta la orilla. Amor escribe esta alegría para recalcarla en un tiempo capturado en el papel. Esta película ha sido compuesta a través de la exploración con un escáner y es el primer capítulo de la serie Reír al sol.
(Javiera Cisterna)
Lima
Biviana Chauchi | 2026 | Perú, España | Super 8 a digital | 4 min
Lima traviesa, Lima indómita.
Lima neblina, Lima contenida.
Lima herida, Lima querida.
(Biviana Chauchi)
Nada fuera de la isla: puentes
Dalissa Montes de Oca | 2024 | República Dominicana | 16 mm a digital | 15 min
Recuerdos y visiones fragmentadas encuentran un hogar en la luz y las sombras, tejiendo la brecha entre el pasado, el presente y la pérdida de una madre.
(Dalissa Montes de Oca)
SINAIS LATINOAMÉRICA
INSISTIR EN LOS AFECTOS
A veces surge esa duda o pregunta, si es que el cine puede salvarnos un poco. Busco respuestas, y decido creer que las películas son portales de lugares, personas, memorias, deseos, luz, movimiento, sonido, poesía. Gracias a ellas, se crean intersticios en los que cada unx procesa la experiencia en su interior, a su vez que roza codo a codo con otrxs. Alguna vez escuché que era necesario aceptar que el cine no sirve para nada, que tal vez era necesario quitarle esa carga, que el cine no va a cambiar el mundo. Y pues sí, ¿qué o quién puede cambiar este mundo? No quiero adentrarme en la desesperanza, mas sí quiero acercarme a lo vital. Quiero acercarme al agua, al viento, a las lágrimas y risas; quiero practicar la escucha activa, quiero creer que las películas abren en nosotrxs canales para un movimiento interno y externo, que las películas resuenan en comunidad. Quiero afirmar que las películas son acompañamientos afectivos en tiempos que necesitan una insistencia en la humanidad.
El programa de Sinais Latinoamérica de este año es una canasta de remembranzas que nos iluminan desde el afecto, apelando a lo que Jonathan Schwartz denominaba como «recuerdos sensoriales», que son aquellas sensaciones inconscientes del estar en un lugar y que a veces se difuminan con la distancia, el pasar del tiempo y la vida, pero que retornan a nosotrxs como reminiscencias o déjà vu cuando unx vuelve a experimentarlo. Schwartz lo propone como «una manera de reescribir recuerdos tras un largo periodo de tiempo». En su conjunto, las películas seleccionadas nos toman de la mano y nos llevan por relaciones afectivas a través de recuerdos sensoriales de urbes latinoamericanas, del mar, del sol, de una casa familiar y de fragmentos materiales de Latinoamérica en museos y colecciones europeos.
El tren es un símbolo de progreso, de industrialización, y es parte de la historia fundacional del cine. Una estación de metro: Capão Redondo, en la ciudad de São Paulo, Brasil. Una estación de metro cotidiana del cineasta Lincoln Péricles, quien reunió una serie de imágenes y sonidos que son los primeros registros que realizó cuando tuvo acceso a cámaras y micrófonos. Meu Amigo Pedro Mixtape se convierte en una aproximación al origen del cine en él, pensando el origen y el sentido del cine en sí. Abandonamos el tren de los hermanos Lumière y nos subimos al metro de São Paulo hasta Capão Redondo, en la periferia de una ciudad latinoamericana. El chirriante poema Trem sujo da Leopoldina, del poeta afrobrasileño Solano Trindade, nos mueve en un ritmo en el tren que carga espíritus con hambre y que son silenciados por el mismo tren del progreso. Las imágenes que el cineasta nos comparte pertenecen a su ámbito personal, a su comunidad; son imágenes de alegría, de momentos de la vida diaria, de celebraciones colectivas; son cápsulas de fortaleza y de resistencia, a ritmo de un mixtape.
El mediodía en algunos lugares es el momento en el que toca huir del sol. En el que las fuerzas solares traspasan la cotidianeidad y urge refugiarse en la sombra. En la costa ecuatoriana, el sol puede irradiar tan a 90 grados que no existe la sombra, que el descanso ante su fuerza queda extinto, y, a pesar de ello, la vida diaria tiene que continuar. Daniela Delgado Viteri observa con mucho afecto aquellos atisbos de sombra que se presentan como actos de justicia en un contexto en el que la sombra es un privilegio. Alejándose de un culto al sol, en Pompa y circunstancia, a través de su mirada, colecciona gestos cotidianos a los que les hace frente. Una mujer recita en forma de décima esta relación solar, recita resistencia y memoria. Las imágenes tienen un color cobrizo que evoca el momento del ocaso, un momento de respiro y de liberación. Delgado Viteri construye una poética de las sombras, del barrio y de la poesía popular, desde un lugar de afecto y homenaje.
En las huacas —monumentos, lugares sagrados, prehispánicos— se pueden encontrar fragmentos o trizas de cerámicas precolombinas, las cuales eran entregadas como ofrendas. En la cultura ychma de Lima, por ejemplo, los artistas rompían sus cerámicas como ofrenda para la huaca, para entregarle su arte y su trabajo. En Trizas la cineasta Luciana Decker visita colecciones en el Museo Británico, el Museo Victoria y Alberto y una colección privada, en los que se encuentra con fragmentos o trizas de cerámicas precolombinas, joyas realizadas a partir de plata extraída en los Andes y obras de arte latinoamericano que adornan habitaciones de lujo. A modo de diario, la cineasta retrata su proceso con una compañía afectiva a la distancia, gracias a los medios digitales; al mismo tiempo, comparte las cartas que un explorador envió a su pareja también cuando exploraba territorios. Ante la dificultad de reparar la extirpación de estos materiales, la cineasta decide relacionarse de manera afectiva, desde una comunicación háptica a través de la cámara y sus manos, con el gesto de acariciar los vestigios de la violencia y de reconocer su historia. Al mismo tiempo propone una cuestión clave: ¿cómo esta colonización epistemológica se continúa perpetuando en la contemporaneidad? El rastreo con su cámara de habitaciones de lujo, donde se encuentran obras de arte latinoamericanas, toca heridas persistentes y en este proceso la cineasta acude a sus afectos y a su vida íntima como refugio.
El lenguaje se empieza a quebrar, tal vez cuando resulta insuficiente o tal vez cuando existe la dificultad de comunicar; ¿cómo traducir la experiencia del mar en palabras?, ¿cómo describir el ritmo de las olas, la sal, la arena, el aroma de la marea, el golpe en el cuerpo, el arrastre y el empuje? En Amor, de Javiera Cisterna, la experimentación con la palabra y un escáner son la consecuencia poética de una mitología que la cineasta crea a partir del papel, el texto, el sol y el mar. Esta experimentación recuerda al letrismo por su acercamiento sonoro al lenguaje, esa ruptura de las palabras para indagar en una sensación, en un más allá del significado. La materialidad del papel y su experimentación digital como posibilidades evocativas. ¿Existe el lenguaje para describir la nostalgia por el mar? Cisterna demuestra una maestría en la experimentación digital con la imagen, desde un proceso artesanal de la intervención del papel en un escáner: de esta manera se evoca un movimiento durante el proceso de digitalización y en el momento del montaje, inspirado en el devenir de una corriente incesante del Pacífico, que decanta y succiona sin piedad.
En algunas ciudades, el espacio no alcanza, lo urbano no tiene una planificación digna para todxs, lo cual refleja desigualdades y corrupción. En Lima, de Biviana Chauchi, la cineasta explora un movimiento circular que recuerda a las exploraciones de Claudio Caldini en su película Gamelan (1981), con el que los paisajes se abstraen y nos embarcamos en un movimiento circular de manchas de luz y sombras. Es así como Chauchi nos incita hacia un paisaje interior, un paisaje emocional, aunque el sonido nos mantiene ancladxs al contexto, al popularmente conocido como centro de Lima, uno de los sectores con mayor recorrido cotidiano de transeúntes, comerciantes, turistas, de personas de a pie en la capital. La abstracción del tumulto y la pérdida de dirección intervienen la temporalidad del momento y, pese a que el sonido nos insiste en un presente, la película se siente como una inevitable nostalgia que se quiere acercar a una herida, a una desigualdad y a un caos que son reflejo de un estado inestable de las cosas. Escuchamos que la acompañante de Chauchi ha sufrido el robo de su celular mientras filmaban. La decisión de dejar este suceso como parte de la película nos comparte esa dimensión de la realidad, a pesar de la nostalgia y a pesar de la belleza del cine.
El duelo y la memoria de lo invisible, de lo que ya no está, se pueden vivir en individualidad y en colectivo, se transitan con los años y se reflejan en unx. En Nada fuera de la isla: puentes, la cineasta Dalissa Montes de Oca nos invita a un desplazamiento temporal hacia la memoria de su madre a través de las voces de mujeres mayores en su familia y a través del territorio. Se crea la sensación de un retorno, de un viaje, de un tránsito que traspasa cuerpos de personas cercanas, en el que las siluetas traspasan cuerpos celestes y paisajes, o en el que el cielo y los árboles los atraviesan a ellxs. Con una gran sensibilidad, la superposición de imágenes otorga mayores significados poéticos y la memoria se convierte en una ocasión de honrar desde el afecto. Los niños juegan, el día pasa, la calma de escuchar atentamente y de observar, cómo el lugar y su gente hablan, cómo presencias invisibles siguen habitándonos. El duelo sigue presente, desde generaciones mayores que comparten sus recuerdos y que encarnan a quienes ya no están. En un momento de la película la religión católica se presenta como una alternativa para el duelo por parte de una de las mujeres de su familia; sin embargo, a lo largo de toda la película sentimos la espiritualidad y el duelo más allá de las prácticas religiosas tradicionales. Montes de Oca nos comparte un homenaje personal a la memoria de su madre en el que la imagen fluye y transita como luz que traspasa afectos.
Ivonne Sheen Mogollón
