ELS VAN RIEL
PROGRAMA 1
Cantones Cine | Jueves 4 de junio | 17:00 | Entrada libre a todas las sedes hasta completar aforo. No será posible acceder a las salas una vez empezada la proyección.
Unwritten Page
Els van Riel | 2001 | Bélgica | 16 mm | 10 min
Unwritten Page es una película en 16 mm realizada para una composición de Antoine Beuger. Me pidieron que seleccionase una pieza de música contemporánea para que fuese interpretada en directo por un pequeño conjunto, Q-O2, y para hacer con ella un «film incidental». La idea era que formase parte de un programa nocturno llamado Muziek in Beeld, o «Música en imagen». Al principio me resultó difícil entender por qué iba a querer nadie añadir una imagen en movimiento a una pieza musical existente, y la única respuesta que dieron a mi pregunta fue «¿Y por qué no?». En ese momento me interesaba crear imágenes en movimiento sin lastres; intentaba decantar las que fuesen las necesidades básicas para obtener «una película» y no conservar nada salvo una pantalla, la luz proyectada y el tiempo como elementos que eran precisos para conseguir que una imagen se moviera. Al escuchar la grabación de Unwritten Page de Antoine Beuger, encontré un compañero. Me sorprendió oír cómo sus tonos de violín, minimalistas y sencillos, aparecían y desaparecían, con una cuidada presencia que solo se apreciaba en los minuciosos cambios y durante los espacios de silencio que había entre ellos.
(Els van Riel)
FUGUE, A Light’s Travelogue
Els van Riel | 2017 | Bélgica | 16 mm | 27 min
Con este trabajo me dediqué a explorar la consistencia física de la luz, tanto la solar como la artificial.
No se halló una respuesta o fórmula completa. De lo que trata esta película es de encontrar la manera de expresar el deseo de entender.
¿Tal vez así baste?
(Els van Riel)
Elliptic
Els van Riel | 2025 | Bélgica | 16 mm | 30 min
Elliptic es un trabajo fílmico en el que se considera la imagen como luz reflejada. Se estudia con qué grado de brillo se desvía un rayo de luz cuando choca contra un borde y transforma la imagen según entra en una lente. Con un cambio de foco, delicadamente lento, se lleva este movimiento por el cono del campo visual hasta llegar a cierta profundidad y vuelta a empezar. Las sorpresas aparecen despacio y desaparecen para hacer sitio a la siguiente. Un comentario importante es que esta película debe verse de principio a fin, con toda probabilidad no en una pantalla de ordenador.
Sonido y composición a cargo de Marie-Cécile Reber.
(Els van Riel)
ELS VAN RIEL
LA TRANSFIGURACIÓN DE LA LUZ
En 1676, Antoni van Leeuwenhoek, funcionario del Ayuntamiento de Delft, descubrió la existencia de los seres microscópicos. Esa forma de vida, desconocida e insospechada en aquel momento, fue visible gracias a un microscopio que él mismo construyó puliendo concienzudamente pequeñísimas lentes. Es un caso paradigmático de cómo la óptica ha permitido al ser humano ver lo invisible, un caso que deja al descubierto que hay un mundo que, aunque esté justo frente a nuestros ojos, no somos capaces de percibir sin esas prótesis o herramientas de estudio. Las películas de Els van Riel nos confrontan exactamente con eso: cada una de ellas es un fino trabajo de pulido de la imagen cinematográfica que va dejando al descubierto capas insospechadas en lo más aparentemente banal. Es a través de sus experimentos que podemos constatar de manera empírica lo que son la luz, la visión y la óptica, fenómenos tan incorporados a la experiencia del mundo de todas las personas videntes que no llaman la atención. La óptica, la mecánica y la fotoquímica sirven para descomponerlos y recomponerlos de manera sorprendente, al hilo de las intuiciones de van Riel.
Els van Riel, procedente del norte de Bélgica (no tan lejos de Delft), vive y trabaja en Bruselas. Se formó primero en fotografía y luego en cine, además de ejercer como proyeccionista. También estuvo involucrada en la escena de música experimental y arte sonoro en Bruselas y, más adelante, en colectivos como el Labo BxL y Cinéma Parenthèse. Su trabajo está centrado en la imagen en movimiento (cine y vídeo) no solo en forma de películas, sino también de instalaciones, todas obras que reflexionan en torno a la luz y su mecánica de distintas maneras.
Estas reflexiones sobre la luz requieren su propio instrumental. Al igual que para el estudio de los microorganismos hacen falta microscopios, las lentes, las ópticas, las cámaras y la película fotosensible son las herramientas para este desguace y análisis de van Riel. Es por eso que el pensamiento en torno al dispositivo (tanto a la cámara como al proyector) no se puede despegar de su trabajo de investigación. En la muestra que le dedicamos podremos ver películas en las que eso se pone en evidencia, como es el caso de Gradual Speed (2013). Motivada por la que en ese momento parecía ser la inminente desaparición de la película fotoquímica, el film está compuesto de una serie de imágenes que van emergiendo desde una blancura total a causa de la sobreexposición hasta virar hacia la oscuridad. El método es importante en la investigación: en este caso consiste en variar la obturación de la cámara, desde dos fotogramas por segundo (permitiendo así la entrada de luz durante más tiempo, lo que vela la película) hasta una velocidad estándar y mayor, que la expone correctamente. Esto produce, a su vez, una velocidad enrarecida en el movimiento al ser proyectada a 24 fotogramas por segundo. Unwritten Page (2001) se hizo como acompañamiento a una pieza musical, y nace asimismo del blanco, de la luz bañando por completo la pantalla de la que va emergiendo también poco a poco una imagen, que pareciera una pintura por estar capturada a través de la trama de una tela. Fugue, A Light’s Travelogue (2017) es una suerte de historia de la luz impulsada por un collage de imágenes de archivo y propias. Desde grabados de primigenias teorías (como la de que la visión del mundo se obtenía a partir de rayos que emitían los ojos humanos), pasando por un retrato de Alhacén, matemático y físico árabe que escribió el Libro de óptica entre 1011 y 1021 y postuló la verdadera naturaleza de la luz junto con la avanzada teoría de que la visión se formaba en el cerebro, hasta la efigie de Thomas Young, que descubrió la naturaleza ondulatoria de la luz, o la de Cecilia Payne-Gaposchkin, que estudió la luminosidad de las estrellas. Un compendio de imágenes de eruditos, ilustraciones científicas y también registros de luz artificial (eléctrica o de velas), entre otras cosas, que se amalgaman en una estructura que parte de la filmación de una película proyectada que luego se revela, se proyecta sobre la anterior y se refilma de nuevo y así sucesivamente, añadiendo cada vez más capas a la proyección filmada y alejando un poco cada vez la cámara para englobar el espacio de la proyección. A esta historia ilustrada y «apilada» se le agrega una capa de empirismo a través del uso y comportamiento de la luz a lo largo de la película: la artificial salida de los proyectores, la que va recogiendo la cámara según los haces de luz de los ocho proyectores que llega a utilizar se van superponiendo, y la luz natural que vemos en las ventanas del fondo del estudio donde todo ocurre a medida que amanece. Finalmente, Elliptic (2025) estudia el comportamiento de la luz en conjunción con la óptica mediante una serie de lentos cambios de foco en diferentes imágenes, que van descubriendo y ocultando elementos del encuadre.
Hay varias cualidades que se mantienen como una constante en las películas de van Riel. Una es su estructura: la mayoría se articulan en torno a variaciones sobre un mismo método, tentativas de experimento con diferentes resultados. Es el caso de Gradual Speed y de Elliptic, en las que un mismo procedimiento se repite con diferentes motivos y con resultados que varían de acuerdo con esos motivos. En Fugue, A Light’s Travelogue, esas variaciones se desenvuelven más bien en forma de muñeca rusa. En su cine juega un papel importante también la ausencia de imagen, tanto por el exceso de luz como por la profundidad de foco de la lente, así como por la oscuridad que no llega a impresionar la película. Haciéndose eco de esto, en las bandas sonoras de algunas de sus películas, hechas en colaboración con artistas sonoros, es también capital el silencio. Por supuesto, el tiempo es un factor determinante en su obra. Las gradaciones y los detalles se van revelando lentamente, y de ahí la inherencia del cine en esta investigación. Esa progresión hace que en cierto modo podamos sentir en nuestras propias carnes que la luz es, en efecto, una suma de partículas que viajan en ondas para posarse sobre la superficie fotosensible de la película. Según dice la propia van Riel en una entrevista, es como si la tira de película fuese un trozo de tiempo, como si pudiéramos asir el tiempo con nuestras manos.
Otra cosa presente en el cine de van Riel es el engaño y desengaño del ojo, e incluso la idea de trampantojo. En Unwritten Page pasamos de ver una superficie blanca a ver lo que parece un lienzo y una pintura, que luego comprobamos que no es tal gracias al movimiento de un transeúnte (el uso de la gasa entre la realidad y la cámara apela a la pintura también al recordarnos al velo de Alberti, una «máquina de dibujar» del siglo XV). En Gradual Speed, el ir adivinando los motivos casi se convierte en un juego para la espectadora, al igual que ver los detalles que los cambios en la cantidad de luz que recibe la película van revelando u ocultando en la imagen. En Fugue, A Light’s Travelogue, tardamos en reparar en que lo que presenciamos es la filmación de una proyección, y en darnos cuenta del espacio que la circunda. En Elliptic, es prácticamente magia ver las cosas insospechadas que van surgiendo del progresivo cambio de foco. Lo que semeja un motivo abstracto al principio deja paso a cosas imposibles de intuir: observamos así con asombro cómo surge un bosque o un mar al fondo de una imagen que para nada parecía contenerlos.
Sin embargo, aun con todo el pensamiento que se desenvuelve en el concepto mismo de cada película, el cine de Els van Riel es más que un experimento o un estudio científico. En las películas se respira también calidez, imágenes que apelan a los sentidos y a los sentimientos. El agua, el mar, un animal, una persona que duerme, los brotes de un árbol, el sol bañando una foto de un ser querido en un interior doméstico. Es la luz que se transfigura no solo para ser analizada y comprendida, sino para que recaiga en la superficie sensible de nuestra psique.
Elena Duque
