SINAIS LATINOAMÉRICA. MANIFIESTOS PERIFÉRICOS

Jun 6, 2026 | Artículos, Destacados

Acompañando la deslumbrante selección de esta edición de Sinais Latinoamérica, reproducimos a continuación dos textos lúcidos y militantes de uno de los cineastas que la integran, el brasileño Lincoln Péricles.

POR UN CINE DE ALBAÑIL

por Lincoln Péricles

En su abrumadora mayoría, el cine brasileño está hecho de ingenieros y arquitectos. Saben, desde la distancia, de todo. Saben por la mente, el intelecto… y nada más. Claro que debe haber ingenieros y arquitectos con una formación humana, que saben ir más allá, pero aun así pertenecen a una clase y pueden o no ser traidores a ella.

Al cine brasileño le falta un cine de albañil. De aquellos que en el barrio ayudan a levantar la casa del vecino y la propia. De aquel que sabe ser pieza, sabe ser ladrillo, consciente de todo lo que rodea esa función. Un cine que sepa ser función. El albañil sabe cómo levantar una casa, su aprendizaje viene de todo el cuerpo, lo que significa que también es de la mente, del intelecto. El albañil sabe con cada uno de sus poros cómo ser arquitecto e ingeniero, no como condición de una clase opresora, sino como una necesidad bruta de levantar un espacio, un lugar, una cosa.

Un cine de albañil significa rebelarse con todo el cuerpo contra una opresión evidente, una opresión estético-política, una opresión ideológica.

Un cine de albañil surgirá de una formación pública en cine de riesgo, o de las calles, no de las escuelas de cine y sus esquemas, que forman cineastas-robots para ganar convocatorias o trabajar dirigiendo publicidad y video institucional (además de aquellas de sus vertientes que se proyectan en la pantalla grande). Esas escuelas continúan con la connivencia y el apoyo de artistas-profesores-frustrados; escuelas públicas y privadas, forman cineastas y víctimas, que se consumen en manos de productoras explotadoras y son máquinas de succionar dinero y cerebros.

Es de un cine de albañil de donde surgirá alguna revolución en el lenguaje, en el mundo (…).

Publicado originalmente en la revista Zagaia el 27 de agosto de 2014

Traducción del portugués: Ivonne Sheen y Raffaella Rosset

PERIFERIA DE LA IMAGEN PERIFÉRICA

por Lincoln Péricles

[…] «Nuestra paz es un fruto que siempre nos arrancarán a la fuerza del estómago, pero ahora queda por ver, hijo mío, si es precisamente de ese fruto del que queremos alimentarnos», dijo la madre.

Hubo una vez en que, al salir de uno de esos debates «de cine», me preguntaron con la curiosidad de un investigador cómo hacía para hacer las películas que hacía, cuál sería la diferencia entre que alguien viniera a grabar algo a mi barrio y que yo hiciera una película por aquí. En ese momento respondí categóricamente: «No lo sé». Y eso me molesta hasta hoy, porque en aquel momento no sabía que eso es la síntesis de lo que los que son de otra clase tienen como certeza: que ellos pueden ser lo que quieran, incluso ser nosotros, y que el que nosotros nos convirtamos en lo que queramos significa… convertirnos en ellos. Este es un proceso evidente del capitalismo que corre por las venas de hoy en día, donde es demasiado fácil «respetar» o «convertirse en otro» a través de los innumerables mecanismos de búsqueda que ofrece el dinero. Es aún más fácil destruir la autoestima, los conocimientos milenarios y las vidas. De alguna manera, el jovencito de izquierdas y el fascista moderno van de la mano, violan, matan, borran, o al menos intentan borrarnos. Uno por el manto ideológico que se pone cuando cualquier idiota grita palabras que suenan bien y el otro por la capacidad de borrar sistemáticamente nuestra historia para eximirse de la culpa de ser lo que es. «La historia es la historia de la violencia contra nosotros», dijo la madre.

Somos las personas que estudian y están aquí. Somos las que salimos a ganarnos el pan de cada día, ya sea en un trabajo precario o en una universidad nazi, a veces en ambos. Somos las que aprendemos aquí, nos quedamos aquí y vivimos aquí. Si un tipo guarda con tanto celo un conocimiento en su bolsillo para perpetuar su poder (la academia, los libros, las películas, etc.), ¿por qué nosotros hacemos lo contrario? Una vez una amiga dijo: «Sabes, hermano, somos muy buenos; tomamos un conocimiento conquistado con mucha sangre y, cuando llega uno de ellos y pregunta “pero ¿cómo…?”, nos acercamos y se lo entregamos todo» […].

Publicado originalmente en el sitio web Outras Palavras

Traducción del portugués: Ivonne Sheen y Raffaella Rosset

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