KINOTHEK ASTA NIELSEN. DIE ASTA

Jun 6, 2026 | Artículos, Destacados

En esta edición dedicamos un espacio al trabajo de la Kinothek Asta Nielsen, de Fráncfort, una institución que desde 1999 se dedica a preservar y difundir el trabajo fílmico de mujeres y personas queer. Aunque las obras que nos traen se mueven por el cine experimental de los años 80 y 90 en Alemania, sus fundadoras, Karola Gramann y Heide Schlüpmann, decidieron nombrar esta institución en honor a una actriz de cine mudo danesa (en cuyo trabajo Schlüpmann es especialista): Asta Nielsen. Ofrecemos aquí una semblanza de esta esencial figura.

En la foto que acompaña estas líneas, Asta Nielsen aparece caracterizada como Hamlet en uno de sus más famosos papeles para el cine, en la película Hamlet: The Drama of Vengeance, de 1921. Una curiosa estampa que desafía los roles de género y que habla de la clase de la persona con la que nos encontramos: Nielsen fue una de las primeras superestrellas del cine, y fue una estrella sui géneris por su manera de estar y de vivir, por sus interpretaciones de mujeres complejas y por su figura andrógina. Aunque olvidada durante mucho tiempo, es a día de hoy un icono del feminismo, reivindicada también por la comunidad queer.

Asta Nielsen nació en Dinamarca en 1881, hija de un herrero y una lavandera. Con estos humildes orígenes, Nielsen comienza a estudiar teatro a los 18 años. Aun a pesar de haber sido madre soltera en 1901, Nielsen termina los estudios y durante esa primera década del siglo XX gira por Noruega y Suecia con las compañías De Otte y Peter Fjelstrup. En 1910 protagoniza su primera (y escandalosa) película, Afgrunden (El abismo), dirigida por su entonces marido (se casaría tres veces) Urban Gad en 1910, que la catapultó a la fama en Europa y en América. En ella interpretaba a una profesora de música consumida por la pasión, papel que sentó las bases del arquetipo de la femme fatale o vampiresa, en una película de alto contenido erótico para la época. Poco después Nielsen firma un contrato con una productora en Alemania, que es donde desarrollaría ya toda su carrera. En Alemania fundó una productora junto al alemán Paul Davidson y a Urban Gad, la Film-Vertriebs-Gesellschaft, que poseía todos los derechos europeos de sus películas. Con un contrato entonces millonario, Nielsen se convierte en la primera estrella de cine internacional, moviendo multitudes. En Alemania la apodaron «Die Asta», marcando así su fama y su carácter inimitable. En 1921, Nielsen, a través de su propia distribuidora cinematográfica, Asta Films, protagonizó el Hamlet antes citado, basado en una interpretación radical de la obra de Shakespeare en la que se aventura que Hamlet era en realidad una mujer travestida de hombre.

Nielsen es conocida por su estilo interpretativo sobrio, que la alejaba de las gesticulaciones de las estrellas mudas, por su profunda mirada y por su cuerpo andrógino. Capaz de expresar el más hondo dolor y la más exaltada pasión, Nielsen interpretó papeles de mujeres independientes, complejas y dueñas de su propio destino. Asta Nielsen actuó en el papel de jovencita, de mujer de edad avanzada, de prostituta y de proletaria, de sufragista, de mujer y de hombre, de gitana y de esquimal, mostrando siempre la misma naturalidad ante la cámara. Se hizo famosa sobre todo por sus películas sobre el gran amor desgraciado, en las que encarnó a la mujer que sufre, que muere o que mata por falta de amor correspondido, como es el caso de La pobre Jenny (Die arme Jenny, 1912).

Después de interpretar más de setenta películas, con la llegada del sonoro (y también de la de su madurez) la actriz abandona el cine en favor del teatro. Tras el ascenso del nazismo, Joseph Goebbels le ofreció su propio estudio. Nielsen contó más tarde que fue invitada a tomar el té con Adolf Hitler, quien intentó convencerla de que volviera al cine y le explicó el poder político de su presencia en la pantalla. Consciente de las implicaciones, Nielsen declinó la oferta y abandonó Alemania en 1936. Regresó a Dinamarca, donde escribió artículos sobre arte y política y una autobiografía en dos volúmenes.

En sus últimos años, Nielsen se dedicó al collage y a la escritura. Falleció en 1972, a los 90 años, por un accidente del cual no pudo recuperarse. Fue enterrada en una fosa común según su último deseo. Nunca vería el renacer del interés por su obra, que viene desarrollándose de la mano de investigadoras y programadoras desde los años 90. Y nunca vería, por supuesto, que a día de hoy una cinemateca lleva su nombre en Fráncfort.

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