Reunión, de Ilan Serruya. Una colección de silencios

Jun 3, 2019 | Artículos


En 2018 Reunión, de Ilan Serruya, fue uno de los proyectos seleccionados en nuestro programa de tutorización y asesoría INPUT. Una película construida a partir de una concienzuda búsqueda formal para abordar lo personal en el cine, que se estrenó en DocLisboa en 2018 y que, en una operación de ida y vuelta, tendremos la ocasión de disfrutar en esta edición de la Mostra.
¿Por qué la Isla de la Reunión? ¿Fue una casualidad, o se buscó a propósito el enclave?
En 2015 empecé a trabajar en pequeñas películas hechas con mi propio archivo doméstico, en ellas abordaba diferentes asuntos familiares resignificando y manipulando sus imágenes. Esta aproximación a lo personal mediante el audiovisual tuvo un fuerte impacto en mi manera de entender y procesar mi propia historia. En medio de este proceso autobiográfico, mi padre se mudó a la Isla Reunión. Llevábamos toda la vida prácticamente sin tener relación. El nombre del lugar me empujó a entender la isla como una invitación a encontrarme con él y fue uno de los motivos que provocó esta reunión postergada.
¿Cómo fue el proceso de recopilación de material? ¿Rodaste a lo largo de mucho tiempo? ¿Fue complicado poder filmar a tu padre?
Estuve durante un mes en la isla y realmente no tenía idea de lo que estaba haciendo. No sabía si era un largo, un corto o si no era nada. Grabé obsesivamente todo el encuentro y cada rincón de la isla al que tuve acceso. La cámara estaba siempre presente: mientras comíamos, viajábamos o hablábamos… cuando estaba yo solo me grababa a mí mismo.
Tiempo después me di cuenta de que me había llevado la cámara para que ejerciese una mediación entre nosotros y aligerase la tensión del encuentro. No considero que fui a filmarlo a él sino que ambos estábamos frente a la cámara, la reunión es el sujeto de la película. En ese sentido, el dispositivo fue fundamental para el desarrollo del encuentro.
¿Mutó mucho la idea desde el primer momento de su concepción? Por ejemplo, en el montaje. ¿Ya estaba presente también el paisaje desde el primer momento?
Después de grabar estuve más de dos años intentando darle forma al proyecto. Desde el principio tuve la intención de que el paisaje contemplativo manifestase el contenido de nuestros silencios. Y precisamente el silencio se acabó convirtiendo en el eje fundamental de la película: decidí montarla (casi) exclusivamente con los momentos en los que estamos en silencio. No quise recrearme en nuestras charlas sobre el pasado sino que me centré en un presente en el que la comunicación estaba rota después de años de ausencia y desconocimiento.
Así el paisaje de la Isla Reunión empezó a ganar cada vez más protagonismo; es el responsable de otorgar el tiempo y el espacio a cada uno para que se adueñe de la historia e interprete lo que estaba pasando allí.
Martes 4 de junio a las 18:30 horas en el CGAI.